Las estafas a entidades financieras son las que tienen como objetivo la defraudación a entidades bancarias. Para ello, los estafadores emplean un amplio abanico de instrumentos que en muchas ocasiones les permiten cumplir con éxito su propósito. Como resultado, los estafadores suelen obtener cientos de miles, incluso millones de euros, a costa del menoscabo patrimonial perpetrado a la entidad financiera.

Hace pocos días se hizo pública una sentencia del Tribunal Supremo en la que se ponía fin al recorrido judicial que había iniciado una entidad bancaria contra unos estafadores. El autor ideológico y material de la estafa fue el propio director de la sucursal bancaria, que logró defraudar una cantidad cercana a 700.000 euros. Como en tantas otras muchas estafas, la materialización del fraude pudo hacerse gracias al empleo de documentos falsos, que como recordamos, también es una conducta castigada como delito por nuestro Código Penal.

En infinidad de ocasiones los estafadores elaboran documentos falsos para tratar de engañar a sus víctimas. En el caso que abordamos, el director de la sucursal bancaria estafada aprovechó sus amplios conocimientos para elaborar documentos mercantiles falsos, que normalmente trataban de dibujar una realidad ficticia.

En primer lugar, el director del banco autorizó un contrato de préstamo a un sujeto que era insolvente, a sabiendas de que éste no podría devolver el dinero que le había prestado la entidad financiera. De acuerdo al plan preconcebido por ambas partes, el director del banco y el solicitante del préstamo se repartieron el dinero derivado del préstamo bancario, que ascendía a 50.000 euros. Este es el único caso en el que no se aprecia la falsificación de ningún documento. La entidad financiera autorizó el préstamo con base en la confianza que tenía en el director de la sucursal, que no había aportado pruebas que acreditaran la solvencia del deudor.

Por otra parte, el mismo director de la entidad financiera, con idéntica finalidad de obtener un beneficio económico a costa de la entidad bancaria en la que trabajaba, ofreció a un indigente cierta cantidad de dinero y la posibilidad de alojarse en una vivienda durante unos años. A cambio, el indigente tendría que solicitar un préstamo hipotecario en la sucursal bancaria en la que trabajaba el estafador. El director elaboró varias nóminas falsas para que el indigente pudiera dar apariencia de solvencia económica. De dicho préstamo, el director del Banco obtuvo una cifra cercana a los 74.000 euros.

La última operación fue orquestada por el director del banco junto a otros tres individuos. Dos de estos sujetos conocían a una persona que, debido a una deficitaria situación económica, necesitaba con urgencia obtener liquidez para poder mantener su negocio abierto. Estos dos sujetos solicitaron un préstamo al director de la sucursal bancaria estafada, cuyo dinero sería repartido entre los cuatro participantes de la trama. El director elaboró toda la documentación necesaria para que la solicitante del préstamo diera una apariencia de solvencia que era totalmente ilusoria. Los superiores del director, al igual que había sucedido en anteriores ocasiones, fueron engañados por la documentación falsificada y dieron el visto bueno a la operación.

Conclusiones

Como podemos observar, los autores de la estafa tienen como objetivo engañar a los trabajadores de entidades financieras para recibir altas cantidades de dinero. En el caso de solicitud de préstamos fraudulentos, las entidades financieras tienen mecanismos, más o menos eficientes, que tratan de asegurar que quien solicita dinero, al amparo de un préstamo al consumo, hipotecario u otro distinto, pueda devolverlo. El banco toma en garantía ciertos bienes del solicitante del préstamo, o de terceros, para el caso de que el solicitante no tenga liquidez suficiente para devolver el principal del préstamo, juntos a sus intereses. Lo que sucede normalmente en estas estafas, es que su autor -que puede ser una de las partes en el contrato de préstamo o un tercero, como sucede en el caso expuesto- suele falsificar ciertos documentos para engañar al banco y hacerle creer que cuenta con patrimonio suficiente para pagar el préstamo, o en su defecto con bienes o derechos suficientes con los que garantizar el pago del préstamo en caso de que en un futuro no pueda devolverlo.

El resultado ya lo conocemos: los autores de estas estafas a entidades financieras obtienen un beneficio económico a costa de la entidad bancaria que ha sido engañada.

Nuestro equipo de abogados expertos en estafas a entidades financieras ha lidiado en numerosas ocasiones con este tipo de fraudes, consiguiendo con éxito el reembolso del dinero defraudado. Si ha sido víctima de una estafa, es fundamental contar la ayuda de un equipo experto de abogados que estén especializados en este tipo de fraudes.

Si necesitas asesoramiento, ponte en contacto con nuestros profesionales de manera gratuita y sin compromiso.

¿Más información? Contáctanos

Sabemos que no es fácil elegir un buen despacho de abogados y por eso, te lo ponemos fácil

Llámanos sin compromiso y plantéanos tu consulta

Analizaremos tu caso y te ofreceremos la mejor solución

Dirección

Calle Velázquez, 57, 6ªPlanta

28001, Madrid

E-mail

info@abogados-estafas.com

Teléfono

91 088 82 06