Estafas a compañías aseguradoras

Es probable que el lector que lea estas líneas sea conocedor de algún supuesto de estafas a compañías aseguradoras. Si bien es cierto que la cuantía individual de estos fraudes normalmente no alcanza un importe relevante, la suma de todas ellas alcanza cifras desorbitantes: cada año son descubiertas alrededor de 150.000 casos de fraudes cometidos a entidades aseguradoras, cuyo perjuicio económico se traduce entre 500 y 600 millones de euros para el conjunto del sector. El problema se maximiza si tenemos en cuenta la ingente cantidad de engaños a aseguradoras que no son detectados.

La mayoría de estos fraudes se llevan a cabo en el sector automovilístico, mientras que la minoría restante son detectados en el seno de los seguros del hogar, aunque las compañías aseguradoras han detectado un repunte en la comisión de éstos últimos.

En términos generales, las estafas a compañías aseguradoras consisten en aquellas reclamaciones ilegítimas realizadas por los asegurados contra aquellas compañías, por las que reclaman la percepción de una indemnización o prestación en virtud del contrato de seguro celebrado entre ambas partes. Se consideran fraudulentas cuando el asegurador, por sí solo o con la colaboración de un tercero, simula o exagera la producción del daño que provoca o justifica el nacimiento de la prestación económica a su favor.

La mayoría de los fraudes a aseguradoras son subsumibles bajo el delito de estafa, si tenemos en cuenta que casi todos ellos implican un engaño del asegurado para obtener un enriquecimiento económico a costa del empobrecimiento ilegítimo de la entidad aseguradora. Ello puede acarrear penas de prisión entre seis meses y tres años, o penas de multa de uno a tres meses si la cuantía de lo defraudado no supera los 400 euros. En todo caso, lo que la mayoría de la población desconoce es que defraudar a una compañía aseguradora puede conducir a la imposición de un castigo penal, independientemente de la cuantía de la defraudación. Además, la compañía aseguradora tiene derecho a reclamar una indemnización de daños y perjuicios para la reparación del menoscabo económico que haya podido padecer a consecuencia del fraude.

Este tipo de estafas pueden materializarse a través de varios cauces:

· Ocultando información a la entidad aseguradora, por ejemplo, encubriendo la actitud negligente del asegurado que impediría la percepción de la prestación. También es común que el asegurado aporte información errónea, por ejemplo, alegar que el conductor del vehículo en el momento del accidente era una persona asegurada, cuando en realidad quien conducía el vehículo era un tercero no asegurado.

· Defraudación por provocar deliberadamente un accidente. Sin duda se trata de uno de los casos más sonados. Por ejemplo, un supuesto conocido es aquel en el que el asegurado provoca un atropello con el objetivo de cobrar la indemnización del seguro contratado por el conductor.

· Simular un accidente que no se ha producido. Un ejemplo muy conocido por las entidades aseguradoras es aquel en el que una empresa que tiene en su propiedad diversos automóviles contrata para varios de ellos un seguro a todo riesgo, mientras que para el resto de la flota tan solo contrata el seguro obligatorio. El fraude se comete cuando el asegurado simula un accidente en un vehículo que no es objeto del seguro que protege los daños propios. Con el fin de cubrir la reparación, el estafador cambia la matrícula del vehículo dañado por la de un automóvil que si está protegido por el seguro que cubre los daños propios.

En numerosas ocasiones, la estafa también se comete cuando se exageran los daños del accidente. Véase, por ejemplo, el caso en el que el asegurado sufre un accidente de coche y alega que el vehículo ha sufrido unos desperfectos que no son consecuencia directa ni indirecta de ese mismo percance.

En la actualidad, las aseguradoras dedican encomiables esfuerzos a detectar la comisión de este tipo de fraudes. El ICEA (Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras) estima que las aseguradoras ahorran a su clientes aproximadamente 48 euros por cada euros que dedican a la investigación de fraudes de este tipo.

La práctica de distintas diligencias periciales constituye una herramienta esencial para las aseguradoras. Es fundamental que un experto analice las circunstancias del accidente y, sobre todo, de los daños reclamados, aunque muchas veces resultan insuficientes por sí solas para descubrir la comisión de la estafa.

Por ello, desde AE Abogados recomendamos que la revisión pericial sea acompañada de la comprobación de una serie de indicios. La mayoría de estos fraudes comparten algunos rasgos que los hacen identificables. Muchos de ellos se realizan cuando el asegurado ha contratado pólizas en fechas cercanas al siniestro. Otra pista puede ser la producción reiterada del mismo accidente o hecho que dé lugar a la prestación económica. Por ejemplo, nuestros tribunales han juzgado numerosos casos en los que los asegurados alegaban haber sufrido múltiples robos en sus hogares durante el mismo año. La voluntad del asegurado por poner remedio al acaecimiento de los hechos productores del daño indemnizable también pueden ser otro valioso indicio para detectar el fraude.

La práctica de distintas entrevistas a familiares e implicados también puede ser útil para hallar discordancias o puntos débiles en el relato de los hechos. Con el fin de demostrar la culpabilidad de un presunto estafador de cara a un tribunal, es absolutamente recomendable que la compañía aseguradora recabe el mayor número de indicios posibles, ya que en la mayoría de las ocasiones estos fraudes solo pueden demostrarse mediante la reunión de múltiples indicios que apunten a la comisión de la estafa.

Nuestro equipo de abogados expertos en estafas a compañías aseguradoras ha lidiado en numerosas ocasiones con esta modalidad de fraudes, consiguiendo con éxito el reembolso del dinero defraudado. Si ha sido víctima de este tipo de estafa, es fundamental contar con la ayuda de un equipo experto de abogados que estén especializados en estafas a aseguradoras.

Si has sido víctima de una estafa o necesitas asesoramiento legal al respecto, no dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo de AE abogados, especializados en delitos de estafa.

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