El Ministerio del Interior ha puesto en alerta a los ciudadanos sobre la comisión de ciberestafas aprovechando la crisis provocada por el coronavirus (COVID-19). En este caso, fuentes policiales han informado de que se ha detectado la comisión de varias decenas de ciberestafas COVID-19, en su mayoría de tipo “phishing”.

Los ciberdelincuentes han llevado a cabo distintas tretas para engañar a sus víctimas, aunque todas ellas tienen en común el empleo de softwares maliciosos, introducidos a través de páginas webs y aplicaciones fraudulentas en los dispositivos electrónicos de sus víctimas, con el fin último de conseguir ilegalmente datos bancarios y otros personales.

Algunos de estos fraudes consisten en el envío masivo de correos electrónicos con archivos adjuntos maliciosos ransomware (secuestrador de datos), tiendas online falsas donde se vende material sanitario, o aplicaciones maliciosas donde se ofrecen test de diagnósticos falsos para diagnosticar el COVID-19, lo que atañe un riesgo adicional para la salud pública. Por ejemplo, uno de los fraudes detectados consiste en el envío de un mensaje SMS en el que se invita a la víctima a comprar mascarillas sanitarias a través de un enlace.

Una vez la víctima pincha en el enlace, el estafador consigue acceder al dispositivo y roba los datos bancarios de la víctima, aprovechando, además para rebotar el mensaje a todos los contactos que tenga en su agenda. Otro de los casos fraudulentos detectados trata de enmascarar el malware bajo una fraudulenta aplicación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que, en apariencia, hace un seguimiento de la pandemia del Coronavirus. En este caso el objetivo es el mismo, el robo de los datos bancarios de la víctima para sustraer la mayor cantidad de fondos bancarios que sea posible.

Los ciberestafadores también están empleando la imagen de empresas que ofrecen contenido multimedia, como «Netflix», entre otras, que anuncia la oferta de servicios gratuitos, utilizando como cebo este tipo de ciberestafa COVID-19. También se ha detectado el uso de un ransomware que saltó a la fama hace un año por bloquear de forma masiva y simultánea miles de archivos y dispositivos electrónicos de sectores estratégicos (banca, telefonía móvil, etc.) a cambio de pagar cierta cantidad de dinero.

En este caso, fuentes policiales han confirmado que han detectado decenas de tentativas que tenían como objetivo hackear y colapsar los sistemas informáticos de numerosos hospitales, como el Hospital Universitario de Torrejón de Ardoz. Para llevar a cabo el engaño, el ransomware se distribuye a través de correos electrónicos enviados al personal sanitario que tienen como asunto el COVID-19.

Además, la Guardia Civil y el Ministerio del Interior han advertido la creación y divulgación de sitios webs fraudulentos dirigidos a fomentar donaciones destinadas a la lucha contra el coronavirus, como por ejemplo, la web «www.donacionescoronavirus.es«. Estos hechos son calificados por el Código penal como delitos de estafas informáticas, reguladas en el artículo 248.2 a) y b), penadas en su tipo básico con la pena de prisión que van desde los seis meses hasta los tres años (artículo 249 del Código Penal). Además, si la estafa tiene como objeto bienes de primera necesidad, como pudiera ser el caso la utilización de material sanitario para llevar a término el engaño, el Código Penal acentúa la gravedad del hecho delictivo e impone penas de prisión entre uno a seis años (artículo 250.1 Código Penal).

Por último, el Código Penal regula una modalidad de estafa «super» agravada cuando el engaño recae sobre bienes de primera necesidad y, además, concurre con alguna de las circunstancias expresadas en los ordinales 4º a 7º del artículo 250 del Código Penal, entre los que cabe destacar la defraudación de más de 50.000 euros (cuantía que se calculará sumando el importe del daño causado a cada víctima), o afecte a un elevado número de personas.

La Guardia Civil recomienda tomar las siguientes precauciones:

-Se recomienda prestar especial atención al remitente de los emails recibidos.

-Evitar abrir los documentos y archivos adjuntos sobre el COVID-19 en los correos electrónicos que se reciban.

-Recelar de solicitudes de datos de salud por Internet, procedimiento normalmente ajeno a las administraciones sanitarias.

-No descargar e instalar aplicaciones no oficiales que tengan que ver con el COVID-19. -Ante la menor sospecha de haber sido objeto de una estafa de este tipo, comunicar a las entidades bancarias esta circunstancia.

El cuerpo policial ha creado un canal de comunicación ciudadana para recibir información sobre fraudes y estafas online con ocasión del coronavirus: «ciberestafas@guardiacivil.org.»

Si has sido víctima de una estafa o necesitas asesoramiento legal al respecto, no dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo de AE abogados, especializados en delitos de estafa.

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